«No te imaginas, no tenés una idea cuánto te amo, con qué magnitud, con qué fuerza. Vos no tenés idea de la cantidad de minutos que te tengo cada día inundándome la mente. No te imaginás cómo te siento en mi sangre, recorriéndome el cuerpo todo el tiempo. No se te puede ocurrir cómo te siento latiéndome en el corazón, abarcando el alma entera, cualquier tipo de idea o de ocurrencia... Ahí aparecés. Siempre. Todo el tiempo. Sos como omnipotente. Sos mi dios. Mi seguro de vida. Desde que te conozco que renací, que te siento en cada célula de mi cuerpo. Los minutos, las horas, tomaron un valor inigualable desde que las comparto con vos. Sos el amor de mi vida. Por vos deseo formar una familia, vivir eternamente, mirarte durante años y años, poder celebrar uno y mil aniversarios. Sos la luz que me ilumina cada despertar todos los días, no porque cada día duermas conmigo, sino porque cada día me despierto pensándote. Te amo. Te amo como jamás amé a nadie. Vos le diste sentido a la palabra "felicidad". Vos me hiciste saber lo que significa "ser feliz".
Me hiciste saber, y me lo hacés saber cada día.
Sin vos no soy.
Te amo así. Sos imperfecto, pero para mí sos lo más hermoso que hay sobre la tierra.
Tus defectos te hacen hermoso.
Te hacen quién sos.
Amo absolutamente todo de vos
Te amo bien, te amo mal, te amo cuando te reís, cuando me celás, cuando estás mal.
Te amo cuando te pones inseguro.
Más todavía te amo cuando te enojas.
Y cuando más te alejás, más te amo... Porque sé que es cuando más necesitas que te ame.
Sé quién sos, sé lo que necesitás, te observé, te descifré.
Sé qué te hace bien y qué te hace mal.
Y te amo más que a nadie en el mundo.
Jamás vas a alejarte de mí, amor. Siempre que quieras mantenerte cerca mío, yo voy a estar.
No pienses en conformarme.
Pensá en amarme.»