Hay lluvias que caen de repente, sin tener la posibilidad de anticiparlas. Tan solo llegan, de pronto, asustándonos. Todo se nubla, y en un segundo, se cae el cielo.
Así a veces es el llanto. Simplemente rompo en lágrimas. Y me lastima el corazón, a la vez que siento una liberación. Pero lloro y no puedo evitarlo, aunque quisiera evitar las razones que me provocan llorar.