Sé el primero. Y el último.
Sé el que provoque la primer sonrisa del día.
Sé el único que tenga la capacidad
de hacerme enojar
al punto de querer
besarte hasta perder la noción.
Sé mis sueños y mis pesadillas.
Sé quien aparezca en cada momento.
Sé lo que pienso cada vez que respiro,
cada vez que me lleno de vida.
Sé la razón de mi vida,
lo único que la pondría en juego.
Sé el Sol de cada día,
el alimento, la energía,
los cuentos, los sabores,
los olores y las poesías.
Sé luz y sombra,
así como el fuego y el agua,
así como el aire y la tierra.
Sé hielo pero procura derretirme.
Sé mi montaña, sé mi llanura,
sé mis praderas, mis montes,
mis sierras.
Sé la primera estrella del alba,
sé el rayo que se deposite sobre mí,
sé la cúpula donde subirme
para ver el horizonte.
Sé el camino de ida y el de regreso,
sé las indicaciones, sé la dirección,
sé el sentido y los nombres de las calles,
sé el camino y cada kilómetro.
Sé la frase, la palabra, la letra.
Sé la enfermedad y nunca dejes de ser la cura.
Sé ruido y silencio a la vez,
así como también el viento descontrolado,
el caballo desbocado.
Sé el amor de hoy, el amor de mañana,
así como fuiste el amor de ayer.
Sé el presente, como fuiste el pasado,
y procura ser futuro.
Sé mío. Seré tuya.