y es poder seguir siendo feliz.
Lo demás no importa.
Es mi único deseo.
Pase lo que pase,
sea como sea,
quiero seguir sonriendo
aunque caiga una tormenta;
salir afuera
y bailar debajo de la lluvia
hasta descostillarme de risa.
Quiero disfrutar la salida del Sol,
así como ver la Luna
cada noche
atravesando el negro cielo
con su luz tan blanquecina.
Quiero que la semántica
de la frase "felices fiestas"
no pase desapercibida:
quiero pasarlo feliz,
con el alma regocijándose,
recordando lo que ya no está
y amando lo poco que tengo,
esperando conservarlo.
Que sea como tenga que ser.
Quedar a disposición del porvenir...
pero saber ser feliz.
Olvídense de la religión y de esas giladas.
Deseen amor y felicidad.
A la humanidad le sobran deseos mundanos y carece de deseos tan puros.