Quiero robarte un pedacito de tu esencia,
y guardarla en un frasquito de vidrio.
Taparlo firmemente,
para que no se escape
ni el más mínimo detalle.
Agregarle bálsamos,
mezclarla con aceites.
Miraré sus brillos
miraré sus destellos.
No le daré forma
ni la haré llamativa...
Sólo la conservaré,
así de pura, increíble,
envolviéndola en lo eterno.
Podré crear un elixir,
el aroma más hermoso.
Podré crear esa pócima
y me volveré inmortal,
ya no tendré miedos,
ni tendré dudas,
ni me asustará el vivir.
Podré crear esa sustancia
que quizás se vuelva veneno;
y si así fuera...
sería la muerte más deseada,
porque rociaría toda mi vida
perfumándome de vos.