en el bosque

En el bosque nada parece ser normal,
no parece ser gustoso cuando el sol se va,
cuando la fragancia del mar
parece alejarse de mi nariz.
Porque baja la luz,
el viento sopla más fuerte
y se siente frío en la humedad de la noche.
No pretendo sentirme bien,
simplemente no quiero estar allí...
es que las sombras me atemorizan.
El camino se bifurca y se vuelve a bifurcar,
marchando sobre mis pasos,
buscando qué encontrar,
las farolas se apagaron en un sueño singular,
se apagaron y no prenden,
así vuelvo a fracasar.
Y en las ráfagas no aparece ese aroma peculiar,
el aroma de la piel que pienso al despertar,
que busco en cada instante.
Tampoco el viento me trae esas manos
para tomar las mías con fuerza,
con esa calidez tan confortable,
que me haga sentir segura,
que me haga sentir en casa.
Por eso sigo caminando,
aunque tenga frío, aunque tenga miedo;
porque pienso en vos, que sos mi sueño.
El motor en mi cabeza me da el valor,
haciendo encastrar las fichas en mi interior,
avanzo sin pausa.
Y me despierto de esa pesadilla,
en la que no te hallo más que en mis pensamientos.
Pero aún no sería el peor de los destinos:
terrible se me haría el no haberte conocido.