Soñé despierta con un bosque. Y estabas en ese bosque.
Yo tenía una cámara de fotos. Y te estaba sacando fotos.
Y salías hermoso en todas las fotos. Y sólo me sonreías.
Y yo sonreía también. Y todo era tan mágico y brillante.
Y el sonido del viento se metía dulcemente en mis oídos.
Y también me atravesaban los ruidos de las hojas secas
quebrándose suavemente bajo las suelas de mi calzado.
Entonces te miraba a los ojos, tras haberte fotografiado.
Y empezabas a caminar hacia mí, con el paso decidido.
Y me tomabas por la cintura, y mi mundo se tambaleaba
como si un terremoto comenzara de pronto a temblarme.
De repente, una sensación tan única, sola, inexplicable,
me invadía el cuerpo por completo, de pies a cabeza.
Y me besabas en los labios, como jamás me besaste,
y me besabas las mejillas, la nariz, la frente y el cuello,
y me besabas en los labios nuevamente, y volábamos,
y me besabas en los labios una y otra vez como nunca,
como nunca me habían besado alguna vez en la vida,
y me hiciste sentir como nunca jamás me había sentido,
tan especial, tan eterna, tan repleta, tan llena, tan viva.
Porque estaba viva, tenía ese sentimiento tan enorme,
que me rellenaba en cada espacio, llenándome de vos,
llenándome de tu aroma, de tu voz, de tu risa soleada;
me sentía bien sintiéndome amada, mientras te amaba,
me sentía bien sintiéndome tuya, a la vez que eras mío.