Sólo te pido un favor:
jamás me prives de mirar tus ojos.
Porque si tan sólo desaparecieran,
no podría ser feliz.
Me miran y allí voy,
a fundirme en el infinito:
en el cielo me acuesto,
y tomo vuelo despacio,
recorriendo las estrellas.
Tan sólo con mirarte
el alma empieza a saltar:
dentro mío una revolución,
y se me explota el corazón
de sólo pensar en el amor
que me está llenando el cuerpo.