para vos.

Voy a pedirle a una estrella
que baje del cielo tan sólo unas horas,
que se pose sobre tus sueños
mientras estás acostado, durmiendo.
Le diré que se ocupe del mal que te aqueja,
que te susurre una palabra
despacio, en tu oreja,
que te tome de los pies, te haga danzar,
te inunde de calidez, con todo su brillar.
Llamaré a la Luna, tan blanca, tan pura,
y que atraiga con su fuerza todos tus fantasmas,
que te quite la pena que en el alma perdura,
que se llene esta noche e ilumine las penumbras.
Me arrodillaré ante el Sol,
aún aunque me derrita,
para que su rayo más hermoso
entre por las rendijas
de la persiana de tu habitación;
y que esa dulce luz,
te despierte con ternura,
y en la reminiscencia más profunda
surja un pensamiento azul,
con esperanza de sonrisa
y de prolongar ese brillo
hasta el final de los días.
Le cantaré al alba una canción
y pediré que la recuerde;
que la tararee cuando camines
bajo ese techo celestial,
y le dejaré una porción
del aroma de mi piel
a las ráfagas de viento
que te chocan al pasar;
así llevarte mi recuerdo,
mi voz, mi luz, mi amor,
mis razones, mis deseos,
mis besos, mis anhelos:
todos inspirados en vos.