tu cima

Decidí mudarme, construir una nueva casa. Allí será, en la base de esa montaña. Recogeré mis pertenencias y me marcharé hacia allí. Depositaré todo en mi nuevo hogar.

Iré a recorrer el bosque, buscaré leña para encender la hoguera.
Mantendré caliente la vivienda,
la mantendré brillante, cálida,
la mantendré abrigada,
como si fuera a rodearla con un acolchado de plumas.

Juntaré el equipo para comenzar a escalar. Día a día entrenaré mi alma, mi cuerpo, mi espíritu. Trataré de llegar a la cima, es lo que más anhelo. Pero tendré que dar mi mayor esfuerzo.
No es sencillo. Ni es fácil. Sé que el dolor tratará de hacer que flaquee. Que el ardor en el pecho, la falta de paciencia, la sensación de haber perdido, harán que quiera abandonar...
Pero estaré allí con una sonrisa, tratando de avanzar cada vez más. Tratando de seguir adelante, paso a paso, conociéndome, conociendo cada piedra, dónde y cómo pisar. Cómo evitar los obstáculos, cómo aprender a no caer, cómo enganchar el arnés para que me proteja por completo de una muerte segura.
Y cuando llegue a la cima, habré triunfado. Y allí finalmente podré instalar mi aposento, para siempre.
Allí, en esa cima tan hermosa.
Con la vista más hermosa.
Y el alma, con la sensación más hermosa.
En el pecho, una plenitud hermosa.
En el cielo, tu sonrisa hermosa,
reflejando la luz tan hermosa
que resplandece en tu cara hermosa.
Esa cima, tu corazón.