vibración

Vibró uno de sus sueños y se conmocionó.
Abrió los ojos, con el corazón revolucionado.
Le asustó la oscuridad, o saber la verdad.
¿Dónde había estado todo ese largo tiempo?

Arrojada en el piso, una suave sábana
cubría su cuerpo de pies a cabeza.
Su vista se le acostumbró a la negrura.
Divisó la habitación, nada parecía claro.
estiró sus brazos, sus piernas, su cuerpo.
Pero al estremecerse, rozó una piel nueva.
Diferente a la suya, al parecer desconocida.
Le extrañó un poco la sensación.
No por miedo...
Bien imaginaba qué era lo que había allí.
Le extrañó el hecho de olvidar el miedo
que ese mal sueño le había traído
hacía tan solo algunos segundos.
Porque sólo con ese roce, se sintió en casa.
Tan familiar, se sintió tan conocido...
nuevo por completo, pero no era extraño.
Le hizo sentir seguridad. Perder el temor.
Sin dudarlo buscó algo de donde sujetarlo.
Encontró una mano, la tomó con fuerza.
Se sonrió al sentir que la tomó también.
Con su otra mano, buscó un cuerpo.
Allí lo encontró, echado a centímetros.
Se le acercó despacio, abrazándolo.
Su brazo, con lentitud, también la abrazó.
Una luz nueva se encendió en el cuarto
o así le pareció, cuando lo vio abrir sus ojos.
Sus miradas se cruzaron, magníficamente.
Él se sonrió, ella mordió con fuerza:
saber si era un sueño, si aún estaba durmiendo.
Pero sus ojos brillaban y ella se encandiló.
No temió, y con su boca buscó sus labios.
Allí estaban. Únicos, mágicos, increíbles.
Lo más delicioso que jamás había probado.
La tomó, y sus energías se fusionaron.
Le vibró todo su cuerpo, vibró el alma,
vibraron nuevos sueños, naciendo ahí.
Vibraron las paredes y el corazón,
con una sonrisa imborrable repleta de amor.
Le vibró el amor en el centro,
justo en medio de su esencia,
predominando en su existencia.
Decidió vivir por eso, encontró la razón.
Se amarró con fuerza, escribió una canción,
narró un libro, narró una historia,
y se entregó por completo a esa pasión.
Jamás volvería a dudar del sentido de la vida.
Sólo bastaba saber que él existía.