Pienso en vos, y es inevitable que se me dibuje la sonrisa.
Es un segundo, un momento en el que alguien hace la pregunta.
Preguntan por vos, y yo me sonrío.
Sonrío, me pongo toda colorada,
de pronto surgen carcajadas
y algo inexplicable trata de gritar
que te tengo, que sos mío,
que te amo y te quiero conmigo,
que jamás sentí algo igual
a lo que siento por vos.
Acá estoy hoy,
esto es lo que siento,
lo que me da la fuerza,
mi energía, mi motor,
para avanzar, para seguir, para soportar.
Así da gusto la vida,
así da gusto despertarse cada día:
mirándote la cara, sintiéndote respirar,
a mi lado, en contacto, piel con piel,
cara a cara, escuchándote el corazón
que late y late sin parar
convirtiéndose en la música más hermosa,
la única necesaria en mi vida
para poder ser feliz.