Tu aroma contacta mi nariz. Tus manos, mi piel.
Y se me revienta de locura el corazón.
Si hacés silencio por un momento, podés escucharlo.
Los latidos se oyen, se vuelven perceptibles.
En mi cara se lee el sentimiento.
En mi sonrisa, en el brillo de mis ojos.
Así disfruto segundo a segundo.
Se hace tan veloz el tiempo
pero tan eterno el recuerdo.
Todo el tiempo vuelven a mi memoria:
imágenes, nuestras, allí.
Compartiendo, viviendo, siendo.
Los dos, de a dos.
Nada es individual, ni singular, ni insignificante.
Nada da lo mismo, nada da igual.
Es todo mágico, diferente, especial.
Es fascinante y maravilloso, así sea sencillo,
cotidiano, "común".
Es todo nuevo: todo se redescubre.
Así vuelvo a conocer mis primeros atardeceres,
me pierdo en la noche y redescubro la Luna
siento el frío, el calor,
transpiro por primera vez,
pruebo el helado por primera vez,
siento el viento por primera vez,
me baño, como, bebo,
me desvisto y me visto por primera vez.
Sonrío por primera vez,
lloro por primera vez,
corro, salto, y vuelo en el viento,
escucho música por primera vez.
Todo producto de algo
que siento por primera vez:
un amor tan increíble
que me llena día a día,
que me hizo renacer,
y volvió el pasado cenizas.