Cuántas cosas injustas. Cuánto mal hacen quienes mandan cuando benefician sus bolsillos y no se encargan de ayudar a quienes verdaderamente lo necesita: la gente.
Pero el sistema sólo maneja y a muchos no les importa cómo se sienten los demás. Se reservan valores como la solidaridad.
El frío no se puede evitar, pero sí que personas mueran por las consecuencias que el frío trae.
Pero el cambio tiene que ser grande, con que uno lo haga no alcanza...
Aunque, cuando uno empieza a hablar de estas cosas, todos lo ignoran.
Ignorancia al que pide, ignorancia al que necesita,
ignorancia al pibe que crece sin que nadie lo encamine,
sin escuela para aprender, sin comida para desarrollarse.
Y así terminan, destinados a la nada misma por los mandatos,
ellos les escriben el futuro,
tienen en sus manos la calidad de vida de todas esas personas
que habitan en las tierras del pais donde ejercen poder.
Y después me hablan de patria, de nacionalismo...
La patria, la nación... Residen en el pueblo.
Si se descuida al pueblo, se dejan de lado estos dos conceptos.
Que, justamente, para ellos, son sólo conceptos,
que poseemos por ser un Estado, por ser un país...
Pero no son palabras.
No son sólo parte de una Constitución o de un himno.
Son verbo, son almas, son seres humanos
movilizados por fines particulares, claramente,
así como también, por fines comunes:
El progreso y el futuro del país.
Cuando pienso en todo esto me siento muy utópica...
Pero la realidad es que la sonrisa que recibimos de una persona a la que le damos una simple moneda,
es mil veces mayor a la sonrisa que nos puede sacar comprarnos un alfajor con un billete de mayor valor.
Y a veces, no nos damos cuenta de esto.
Todo por dejar que nuestra felicidad resida en llenarnos cada vez más de cosas...
El materialismo es necesario en la vida, y ayuda al bienestar.
Pero, si fuésemos la última porción con vida sobre la Tierra...
¿Nos comeríamos el dinero? ¿Las computadoras? ¿Los celulares?
Sí, es necesario el materialismo... Pero no lo es todo.
Es sólo una parte, complementaria.
Con o sin esto, la vida sigue.
Lo esencial es el espíritu.
Y alimentarlo con amor.
Lo esencial es el amor.