"Primero estás vos".
Si habré escuchado esa frase
incontables veces dicha
de boca ajena, y refiriéndose a mí.
Siempre las personas que me rodeaban tratándome de recordar
que lo primero soy yo.
"Yo estoy primero,
por mí me tengo que preocupar" repetían.
"Lo que importa es mi felicidad,
después manejaré el resto" volvíanme a decir.
Finalmente...
terminaba con una mueca de sonrisa.
Y todos, una y otra vez,
como a coro:
"Yo te avisé".

Esas frases resonaron en mi cabeza mucho tiempo.
Y llegué a la conclusión que sí: "estoy primero yo".
Pero... ¿quién soy yo?
¿Qué soy?
¿Cómo definirme?
Ante esas preguntas, busco respuestas.
Y cada respuesta tiene muy poco que ver con el concepto de individuo.
Nada que ver con el de unidad (unidad refiriéndome a UNO, no de unidad de unión).
No sé definirme como algo individual y personal.
Me defino con abstracciones y hechos,
me defino con acciones y sueños,
me defino con quienes amo y quiero.
Estoy primero yo.
Pero yo soy más que un cuerpo.
Soy todo ese conjunto enorme,
de sentimientos, momentos, recuerdos.
Soy una persona con un pasado escrito,
un presente en edición,
y un futuro débilmente boceteado,
disfrazado de colores,
con sonrisas en borradores.
Y en cada cual de estos aspectos,
ellas:
las personas que forman parte de mí.
Personas que me preocupan
y al ser parte de mi vida,
están primero,
porque son parte del yo
que yo soy.