Escupo una frase tras otra,
que disfrazan sentimientos con metáforas complejas.
Parece interminable la constante inspiración,
que a cada momento me hace arrancar la narración.
Será que, de esta manera,
encuentro la forma de liberar
cada una de las palabras
que no te puedo decir,
cada sensación como lanza
que atraviesa el corazón...
Y así y todo,
incluso, aún más que antes,
seguís siendo mi motivación.
Funciona como un combustible,
y cuando sé de vos,
funciono mejor.