cruce

Ella me dijo que vio un brillo,
que al fin vio el brillo que no vio en toda la noche.
Mi cara se había apagado unos días atrás,
cuando derramando un mar completo,
expresó el dolor de aquella despedida.
Quizás sí, había brillado.
Poco me importaba.
Me importó ese momento.
Ese cruce.
Instantáneo...
Pero real.
Diferente a todos los creados
en mi cabeza a lo largo de esos días,
los supuestos posibles,
imaginarios,
que me atormentaban
intentando establecer un camino,
un recorrido obligatorio;
cómo manejarme,
cómo desenvolverme,
intentando ser autómata,
cuando...
todo terminó saliendo distinto.
Los planes fueron en vano,
las ideas, mal planteadas,
el miedo, mal sentido,
porque se fue todo por un agujero
y brillamos por un instante
cuando nos cruzamos.