Sentada en esa silla
su mirada está perdida.
La cabeza empezando a recordar.
Los ojos se van cerrando,
el alma está saltando,
recreando imágenes al pensar...
Tan reales que parece
que los huesos se rompiesen,
el corazón ya no lo aguanta más.
Necesita luz precisa
que ilumine la sonrisa
y le dé un respiro más al despertar.
Tiene los pies tan helados,
el vacío está a su lado,
nada queda más que tratar de aguantar.
Y un recuerdo pone en marcha
en su interior la avalancha,
y cruza los dedos deseando 'una vez más'.
El silencio es un martirio,
oye sus propios latidos,
y el aire que entra y sale al respirar.
Su nariz frota la almohada,
y en el costado una daga
que presiona fuerte contra la piedad.
Está sedienta del calor
de los labios tan humanos
que alguna vez se atrevió a probar.
Ambicionando dulzura,
no sabe encontrar la cura,
y entre esas piedras trata de remar.
fue un
miércoles, mayo 29, 2013