Aunque no me siento como quisiera,
elijo el positivismo:
quedarme y sujetarme,
de la última imagen
que pude percibir:
mirándome a los ojos,
vos sonriéndote.
Creo que me viste también,
yo sonriéndote.
Quedarme con eso,
pensar en ese brillo.
Verlo como una razón,
sincera razón,
para en este momento
poder estar sonriendo.
Giraste sobre vos mismo
y seguiste tu camino
que hacía un momento
se había detenido
para hacerte un lugar:
parar a saludar,
y continuar...
Y lo entiendo.
Ahí no debo interferir más.