Sus ojos de izquierda a derecha, moviéndose,
una y otra vez sobre esas líneas.
Así lee, y relee.
Así hizo siempre.
Siempre intentando grabar cada palabra.
Siempre tratando de dejar impresa
cada frase
en la mente.

Después de esos esfuerzos...
¿buscar el olvido?
Olvidar es una opción estúpida.
Y de cobarde.
Lo último que espera es olvidarse...
Y así día a día, revive los recuerdos.
Dándoles más y más luz.

Sus ojos como platos quedan desorbitados,
abiertos,
mirando a la nada
en dirección al infinito.
Perdidos porque no ven hacia afuera,
sino hacia adentro.
Ahí están rememorando.
Luces, brillos, sol,
y sonrisas coordinadas,
presentes todo el tiempo...


Le provocan sonreír.
Y se sonríe.