Los días pasan.

Los años pasan.
Día a día me reservo más mis sentimientos. No pregunten cómo estoy. Simplemente salúdenme, y si notan en mi cara una falta de luz, denme un abrazo, y cuéntenme algo. No me hagan recordar. No quiero pensar más. Y menos aún, escuchar consejos. Consejos que no me sirven...
La realidad es que el sentir es propio de uno, y nadie jamás sabrá cuántas sonrisas obtuve, o cuántas lágrimas derrame. Nadie sabrá qué es lo que me hace bien. Qué es lo que me nutre. Qué me hace sentir plena y completa.