Es extraño extrañar.

Después de tantos años de usar el "te extraño"
una y otra vez,
y muchas veces, carente de sentido,
aprendí a valorarlo,
y simplemente, reducir su uso.
Decidí empezar a decir menos "te extraño"
y más "nos vemos hoy".
Decidí pasar menos tiempo
pensando en que extraño
y dedicarme a evitar
que sienta extrañar.

Pero cuando se extraña a algo
por fuera de nuestro alcance...
¿Cómo actuar?
¿Siquiera hay que demostrarlo?
O quizás, peor, y mayor dolor genera,
extrañar algo que está tan cerca,
que podemos tocar simplemente
estirando un poco los dedos.
¿Luchar entonces? ¿Y qué clase de lucha?
¿Cómo hay que reaccionar?

Y es la misma indecisión.
De no soportar llenarse
con señales de vida aparte.
Quiero las reales,
las que tenía antes.
Las que llegaban a mis oídos,
por mi propia pregunta,
y respuesta a mi pregunta
desde tu propia garganta,
y no por el hecho
de tener que andar mirando,
entrando y reentrando,
buscando en esos sitios,
qué es lo que publicás,
o la última hora en la que te conectás.

Estoy siendo literal.
Lo sé. Y me siento.
Pero es insoportable ya.
Una frase se acumula sobre otra,
sin poder hacerlas llegar
a quien realmente debería ser
el receptor de todas y cada una de ellas.

Pero te extraño y es inevitable.