perseguir un sueño...

Si un sueño provoca tanta felicidad como se dice, no se lo deja de soñar, de un día para el otro, así sin más...
Perseguir un sueño es una maravilla del alma. Anhelar tanto un deseo... No existe traba que se interponga. Ni que nos haga tropezar. Cuando un sueño es esperado, la perseverancia se presenta como compañera inseparable. Cuando amamos tanto un sueño, aceptamos los obstáculos como retos del destino que provocan aún mayor deseo, mayor anhelo...
El brillo de los ojos cada vez es más intenso, y la búsqueda jamás termina. Sólo moviliza nuestra alma y deja nuestros días repletos de felicidad y emoción por tener un sueño que perseguir.