Nunca me había dado cuenta
de lo fría que me podía expresar,
pero me surgió solo del corazón;
me hice ausente ante la ausencia de tu mirada...
Mirada vacía y desconocida,
antes jamás vista.
Y no pude sostenerla,
simplemente miré hacia abajo,
y escondí las mil sensaciones que me recorrieron,
tragando saliva,
sintiendo un corazón latiendo
al ritmo de una situación confusa:
primero saltando, luego deteniéndose,
después algo alegre
terminando en un llanto.

Y en el final...

Ese esbozo de sonrisa
me cambió esas vibraciones.
El cuerpo se ablandó,
y brilló la cara,
tuvo color.
Aunque sería parcial,
fue como un respiro
atemporal.
Y con esa fracción
estaría tranquila, siguiendo en silencio,
cuidando no olvidar
ese último mirar,
unido a esa sonrisa tan especial.