La realidad golpea fuerte al mirar hacia adentro, y ver que no hay alma alguna: sólo vacío, sólo cuerpo, sólo carne.
Supongo que se fue los primeros días. No aguantó más la prisión, y salió a galopar, como un caballo salvaje al que le abren el corral...

Si sentís algo a tu alrededor, todo el tiempo, delante y detrás de tu cara, pellizcándote la piel y haciéndote cosquillas donde ella sabe... ¿Le decís a mi alma que vuelva?