No quería hacerse a un costado,
pero sus sueños no podían fundirse
sin terminar en colisión.
Es un mar inmenso,
repleto de gritos de ahogo,
corazones hundiéndose,
tirando manotazos,
buscando sujetarse
y poder emerger.
¿Qué clase de libertad es esta?
Si sólo hay una restricción
que aleja las almas...
Cada una viajando
hacia infinitos diferentes.
Y aunque eso contradiga el sentir,
sólo hay que oprimirlo.
Porque los excesos nunca son buenos.
[pero el límite fue puesto a destiempo]
Y aunque gritara durante horas
que no quiere perder,
aunque su garganta se quiebre
con sus ojos desorbitados,
llegarían al punto de partida,
atados a repetir la historia otra vez:
dos aspiraciones que apuntan,
una al este, la otra al oeste.
Y el pasado se hace amigo
de las sonrisas disparadas 
por recuerdos dolidos.
Y el presente es tan incierto
que el pensar en futuro
parece sólo pensar en un cuento.