Me gusta sentirme pelotita pequeñita, mundo chiquitito, agarrada de mis rodillas... Y de repente soltarme, abrir las alas, y volar.
El despegue así se siente más intenso.
Siempre parece diferente...
No parece rutina. Ni algo de cada día.
Es algo maravilloso.
Y se siente diferente el aire en la cara.
También el planeo antes de la caída.
También el amerizaje emergente en un mar cercano
a una tierra conocida,
pero yendo nuevamente a ser descubierta...
Todo se reconoce, pero será conocido otra vez.
Una nueva mirada.
Un análisis cambiado.
Fragancias que envuelven...
Y gira mi cuerpo sobre sí mismo.
fue un
viernes, mayo 31, 2013