...e iban a ser 45.
¿45? Imposible.
Son tres días nada más los que pasaron.
Hace menos de 72 horas te estaba besando en tu terraza.
Creías que te amaba.
Creía que me amabas.
Y, ¡la puta madre!
¡Me amás!
¡Te amo!
¿Por qué maldita razón esto es así?
¿Por qué tenemos que estar llorando?
Vení.
Traete.
Vení conmigo.
Yo quiero besarte
no lastimarme.
Quiero decirte que te amo.
Quiero decirte que sos el amor de mi vida.
Quiero decirte que vas a ser el padre de mis hijos.
¿Lo sabías? Vamos a morir juntos.
No aguanto esto.
Quiero dormirme.
Cámbienme, dópenme, bórrenme la memoria;
hagan algo.
No quiero seguir pegando más
porque me va a llorar la mano.