Y grito, y grito:
"no me pertenezco"
y me asusto y lloro
y vuelo
y me alejo
y corro
¿Por qué?
Estoy huyendo.
¿De qué?
Me quiero ir.
¿Y a dónde voy?
¿Cómo hago para huir
de mi propia piel?
Es que
me quiero ir con vos.
Soy un alma errante
que queda atrapada
en la oscuridad eterna
porque no ve tus ojos.
Hay frío porque no estás,
hay sueños muriendo.
No somos y el alma grita,
porque ya conoció la dicha
ya vivió el amor, la alegría.
Imposible quitársela
sin matarla con crueldad.
Y grita:
"no me pertenezco"
y se asusta y llora
y vuela
y se aleja
y corre
¿De quién se escapa?
Si nadie la persigue.
Quiere huir
para poder encontrarte
y así, encontrarse.
Sólo existe una forma
de volver a hallarse
de no morir
en lo oscuro
contra este muro.
Sólo existe una forma:
necesita que la mires.
Mirala, mirame,
miranos.
No más daños,
sólo el amor más puro,
real y transparente,
como el que el primer día
se cruzó por nuestra mente
colonizando el corazón.