Días en los que amo extrañarte.
Días en los que odio extrañarte.
Días en los que no sé si estoy odiando o amando extrañarte.
Si el dolor llega hasta el alma es imposible simular una sonrisa.
Fingir que no importa, que no influye, ni afecta.
Siempre que duele profundo, corta por dentro.
Me siento corrupta, rota, vacía, ausente.
Suena un bullicio constante en mis oídos.
Suena y no me deja en paz.
No alcanzo la tranquilidad.
No hay luz, no hay realidad.
Estropeada me arrastro por las calles.
Asustada, fría, viciada.
Quiero evitar llorar pero cuando me doy cuenta las lágrimas ya están brotando incesantes.
No voy a ser condescendiente, no puedo lograrlo, no así, no de esta forma.
Simplemente me callaré hasta que todo brille un poco más.