Un respiro, paz,
una salida...
Son cosas que no puedo obtener.
Y las salgo a buscar en medio de la noche,
entre medio de la gente,
cerca del mar...
Pero es inútil.
No hallo. No encuentro.
Se perdieron,
o quizás yo las dejé,
allá lejos, al lado de mi luz.
Mi luz y mi tranquilidad,
mis miles de sonrisas.
Allí quedaron estacionadas,
al igual que mis deseos,
mi esperanza, mi sueño más grato.
Allá, a su lado, al lado de esa especie de deidad,
que para mí no es menos que la vida misma.
Allí, al lado de la razón por la cual yo sigo respirando.
Al lado de lo que espero encontrar
esperándome con los brazos abiertos al regresar.
Al lado de lo que más amo.
El único sol que necesito que brille en mi cielo.
Porque si no brillás, me caigo en el suelo,
me deslizo hasta el fuego buscando otra luz
y termino quemándome, ahí,
sola, agonizando, sin vos.