Cada vez que puedo dibujar una mueca de sonrisa en mi cara, te imagino.
Hermoso y brillante, como siempre.
Pero titilás, así que te pienso más fuerte...
Sonrío al pensarte y aparecés frente a mí.
Aunque tengo que cerrar los ojos para verte...
Pero te veo y es maravilloso.
Me asusta un poco empezar a conformarme.
Aunque no hay vuelta que darle: esto no es la plenitud.
Pero al menos no me siento
tan vacía y agujereada
como me sentía ayer.
Pero te extraño inevitablemente
y cada vez te extraño más, y tanto,
como si estuviésemos cada vez más lejos.
Pero también te amo más,
cada día más, aunque la distancia parezca crecer,
aunque el perfume se empiece a perder...