Día 27

Te veo entre las olas, entre la espuma del mar.
Te veo en la cresta, en el horizonte.
En el Sol, en las nubes.
Te veo en la arena.
Te escucho en el agua, te escucho en el eco,
te escucho en los gritos y también en el silencio.
Te escucho cuando respiro.
Te escucho cuando suspiro.
Te siento en mi piel como si te estuviera tocando,
y no como la primera vez, sino aún más fuerte.
Te siento en cada porción.
Te siento en mi mente.
Y huelo tu aroma, saboreando el aire:
allí estás, presente, siempre.
Porque sos el aire que respiro.
sos gloria para mis sentidos.

Y aún así, te extraño.