No quiero sentir miedo,
no debo sentirlo.
Yo creo en esto.
Yo apuesto la vida.
Entonces, ¿de qué dudar?
¿Por qué guiarme
como una estúpida
por mi tonto inconsciente
que me traiciona con los sueños
que de repente hace aparecer
en mi inquieto descansar?
Si amar es tan puro,
si amar es tan sincero,
si no hay forma de engañar
al alma propia
mintiéndome a mí misma.
Amo con el alma,
con sensación de eternidad.
Nadie puede negarlo
ni decir lo contrario.
Yo soy quien lo sabe,
soy quien está al tanto
de cada ráfaga de amor
que me recorre el cuerpo
cuando pienso en vos.