No me digas que te marchas,
no me hagas creer esa verdad.
No puedo aceptarlo,
no quiero que te vayas.
Porque sufrí tanto, tanto que lloré,
tanto que me lastimaron,
tanto que me desangré,
tanto que me deshice
sin poder volver a nacer.
Y sufriste tanto, tanto lloraste,
tanto te lastimaron, te engañaron,
tanto te traincionaron,
y por eso odiaste, por eso sentiste
el odio, la venganza, el rencor.
Y nos encontramos, y nos sanamos,
y nos cubrimos las cicatrices
con besos y girones de caricias
de las que se desprendían lazos
que nos envolvían.
Si se rompen, si te vas,
no me queda nada,
no puedo sujetarme,
no puedo razonar,
me quedo en la nada,
sosteniéndome en el vacío.