Y ahora, ¿cómo lograré conciliar el sueño?
Si mi cama está llena de tu ausencia,
y las sábanas no me cubren con la perfección de tus brazos.
¿Cómo hacer para querer al Sol?
Si el sol que me tocaba era el tuyo, y ya no me toca.
Entonces, ¿cómo sentir, cómo hacer, cómo vivir?
Si el roce de tus labios se quedó en un tiempo atrás.
Lo deseo con más ansias que las que puede tener
un viajero perdido en el medio del desierto
por encontrar una gota de agua en algún lugar.
Porque vos sos mi alimento, mi agua, mi vida,
lo único que me lleva hacia la satisfacción.
Sin tus besos, sin tus roces,
sin tu amor ensartándose
en lo más hondo de mi cuerpo,
muero de hambre, muero de sed,
muero de a poco, a tu merced.
Brinda en mi nombre, deséame paz,
envíame paciencia, y mira la Luna
que yo la miraré también, desde aquí,
cruzando el cielo, cruzando la ruta.
La miraré y pensaré en vos,
y en el reflejo del mar brillarán tus ojos.
Brillará tu sonrisa y una lágrima mía
que se fundirá entre la sal del agua.
Ahí se irá, en su inmensidad,
no tan inmensa como la vida que me das
cada vez que tu mirada se me cruza de la nada.