soñé despierta 2

Soñé despierta con un boliche. El boliche donde trabajo.
Y yo estaba trabajando. Todo era diferente a como lo es.
(Vieron que en los sueños siempre cambian mucho las cosas).
Y no había nadie más en el lugar que mis cuatro compañeros.
En el sueño yo lo sabía. Sabía que no había nadie más.
Y yo estaba contando los tickets canjeados durante la noche.
Y yo estaba contando sin esperar nada, así, tan indiferente.
Pero y de repente, de la nada, me abrazan por la espalda.
Y me asusto al no saber quién era, porque no había nadie más.
Yo sabía quiénes estaban allí, y nadie podía abrazarme así.
Y siento el roce de un brazo, y siento el roce de otro brazo.
Mis brazos y esos otros brazos, en contacto, rozándose.
Y esa piel, esa suavidad, esa cosa tan peculiar, tan especial...
Y apoyó su pera sobre mi cabeza, me dio noción de su altura.
Era tan exacta, tan única, tan familiar el lugar que alcanzaba...
Y sujetó mis manos con las suyas, entrelazándonos los dedos.
Y esas manos, sus manos, tan reales, tan increíblemente cálidas
siempre dando el calor exacto en cada lugar que alcanzan tocar,
y son tan lindas, tan suaves y dulces, a veces hasta algo tímidas,
y tienen esas uñas, todas comiditas, cortísimas, tan tuyas,
tan tuyas y de nadie más porque nadie tiene esas manos.
Y respiré y el hedor del boliche se disolvió, el olor desapareció,
se fue el humo, se fue la música, se fueron las voces y las luces.
Apareció tu perfume, esa mezcla de aromas, ese menjunje,
que jamás podría oler en otra persona porque es tuyo solamente
porque sólo vos olés así, porque sólo tu piel libera ese elixir
que me hace creer en que la eternidad del amor puede existir.
Y te soñé otra vez, te soñé despierta, y estabas ahí, tocándome,
abrazándome, sintiéndonos otra vez, besándome tiernamente.