Quiero hacerme eterna para que me sientas siempre,
fundirme en el sol para iluminarte cada mañana,
darte la calidez necesaria para que no pases frío,
protección infinita, ahuyentando el temor.
Quiero cada día regalarte una verdad,
para que cada duda muera en cuestión de segundos.
Que suspires aire puro, que no sangres por dentro.
No sangremos. No nos lastimemos.
Quiero cuidarte el alma, mimarla todo el tiempo,
saber cada segundo qué necesita, a cada momento,
para soplar fuerte sobre ella
una ráfaga de amor
y jamás abandonarla.
Llenarla de dicha. Amarla.
Por sobre todas las cosas,
por sobre todas las personas.
¿Cómo no amarla?
¿Cómo no cuidarla?
Si es mi motor, mi motivo, mi sentido.
Quiero amarla siempre.
Absolutamente, eternamente.
Sólo a tu alma.
Porque mi alma es tuya.
Sólo es tuya.
fue un
sábado, enero 11, 2014