Día 16

Es que yo estaba enamorada del Sol,
porque me daba todo el calor,
toda la energía, todo el amor.
Pero un día hubo una luz,
un brillo que destelló,
en tu cara, en tu sonrisa,
que en mi alma se imprimió.
Y te miré, y brillaste de nuevo,
brillaste más fuerte
que el Sol,
que cualquier Sol,
que cualquier otra estrella.
Brillaste en mi cuerpo,
en cada porción,
en cada sitio,
brillaste y tu calidez
se impregnó en mi piel;
me besaste y tu amor
se posó sobre mis labios;
me amaste y la energía
se desprendió de mi interior
para dispararse sobre vos
y envolverte en mi corazón.
Y me pinté multicolor,
y el aire se musicalizó,
porque encontré el sol real,
el que necesitaba para renacer:
no el astro del cielo
sino ese que brillaba en tu ser.