Si te pregunto si me amas, y me respondes que sí, con el alma, con pasión, con la sangre y el corazón...
Y si me preguntas si te amo, y te respondo el "sí" más sincero jamás antes escuchado...
Entonces, acaso,
¿no me mereces más que nadie en el mundo?
¿no te merezco más que nadie en el mundo?
Nos merecemos, porque nos pertenecemos.
Porque hay amor mutuo.
Que va, que viene, que se va, y que vuelve.
Que rebota infinitamente entre los dos.
Un amor que se corresponde, que encuentra respuesta.
Que se ríe y llora, que se alegra y entristece.
Pero siempre ama, ama por completo, ama en lo eterno.
Porque el amor es más grande que todo,
tan duro como las rocas pero suave y dócil como un cachorro.
Porque abarca todo aspecto, toda área, todo espacio.
Porque brota de los dos y se enlaza en el aire,
dando girones, envolviéndonos.
Porque crece día a día, a cada hora, con el paso del tiempo...
Porque no hay momento que no ocupe cada espacio de nuestro ser.
Porque te amo, y me amás.
Y eso es suficiente.
Suficiente para ser, para vivir, para seguir.