Día 19

Miro el Sol, y te busco.
Pero es en vano, su brillo no te alcanza.
Su brillo no se compara
con el Sol de tu alma.
Miro la lluvia, y te busco.
Pero es en vano, no logra estremecerme,
no puede provocar
ni siquiera con sus truenos
temblores comparables
con los que vos me generás.
Miro la Luna, y te busco.
Pero es en vano, no puede competirle
a la luz de tu sonrisa,
que todo el tiempo derramás.
Ni siquiera las estrellas
pueden superarte.
No hay astro tan hermoso
que esté a la misma altura que tus ojos.
Miro el mar, y sólo hallo
una eternidad insuficiente,
porque es más eterno el amor
que me brota del alma al verte.
Son eternos estos sentimientos,
que me envuelven en ráfagas de viento.
Son eternos porque mi alma sabe
que eternamente te pertenecerá.
Y el celeste del cielo infinito
no puede ganarle a todos los destellos
que salen disparados de los cuerpos
cuando nos encontramos en un beso.
No hay forma de quitarle la magia
que crece en mi corazón sin pausa,
porque tus ojos, tu sonrisa y tu alma
me gobiernan de día, de noche,
por las tardes, de madrugada.
No habrá Sol ni Luna,
ni lluvia ni truenos,
ni estrella ni mar,
que pueda generarme, que pueda provocar,
lo que me inventa tu mirada en mi esencia.