otra vez lo mismo, la misma rutina,
la situación no cambia.
Es un alma fría, no se despierta,
trata de reanimarse
y se pellizca, se dice a sí misma
"despiértate, es un mal sueño."
Pero la pesadilla dura 48 horas,
y cada dos días vuelve a repetirse.
Nunca se va, nunca se termina,
se prolonga con el paso del tiempo.
Día a día es más intensa,
cada vez se asusta más.
Se estremece del miedo...
cuando antes, otras cosas,
le provocaban esa revolución.
Se estremecía cuando olía su olor
o cuando sentía su piel rozarle el cuerpo.
Se le desbocaba el corazón,
latía rápido, tan lleno de pasión,
y ahora late rápido, pero por el temor,
porque se espanta y quiere escapar.
Pero no hay escape, no todavía,
no hay forma de ponerle freno.
Sólo puede soportar, aguantar,
ser paciente, que el tiempo
le volverá a entregar su felicidad.
Sólo necesita mirarlo a los ojos
y asegurarle que todo estará bien.