Día a día
cada vez detesto más
las palabras,
porque no puedo darte
de forma real
la magia del amor
que por dentro me creás.
No es amena la espera,
no es nada fácil,
no se hace llevadera.
Asusta y detiene
poco a poco los latidos
porque van perdiendo
la fuerza, el ritmo.
Desacompasados,
desentendidos...
Y de repente
desenfrenados
de repente
todo cambia
cada vez que solo
una palabra tuya
es escuchada
por mis oídos.
Porque así de fácil
me acelerás.
Porque así de fácil
me revivís.
El poder es increíble,
podés sobre mí.
Se explica tan simple
tan sencillo:
sos mi sueño.