Estoy tirada en el piso.
Tengo puesta una remera que no es mía.
Pero tiene un aroma que me pertenecía.
Y creo que este cuerpo tampoco es mío.
Ni esta sangre en mis nudillos.
No soy yo.
¿Quién soy?
Perdí mi identidad.
No sé ya qué hago.
Sólo pienso en las gotas estas
que me recorren la jeta.
Pienso en este piso.
Está frío...
al fin siento algo que esté más frío que yo.
Pero sigo helada.
Y no quiero ducharme.
No quiero abrigarme.
Quiero llenarme el alma de paz
y no la encuentro por ningún lado.
¿Por qué me la sacaron?
¿Dónde mierda la metieron?
Siempre es igual.
Siempre es lo mismo.
Me desestabilizo en un segundo.
Quiero morir en un segundo.
Sólo espero un mensaje,
una llamada,
que me salve.
Sólo espero que mi mamá no lea esto
porque va a arruinarse.
Y si lo lee, que mi papá me lleve lejos,
me regrese a mi casa,
me acuesten en mi cama
y me dejen morir tranquila.
¿Esperando que él aparezca?
Esperando que la vida sea sincera,
sólo eso.
Que me traiga algo real.
Me cansé de tantos fakes.
Me cansé de llorar despiadadamente.
Mi mamá también se va a cansar de que llore si vuelvo a llorar frente suyo.
Igual me tientan esos analgésicos
capaz así me pueda dormir
mucho tiempo.