¿Cómo se explica lo espontáneo?
Lo que surge de la nada misma.
Lo que aparece repentinamente...
En cuestión de un segundo,
cuestión de una mirada,
derribando construcciones
que demoraron largo tiempo
en formarse,
en llevarse a cabo...
Pero ¿de qué vale la dedicación,
si las bases jamás fueron sólidas?
¿Cómo comparar ese extraño sentimiento,
ya algo viejo, descuidado,
con este tan grande
que hoy en día
me atraviesa el alma?
No hay forma de explicar
cómo es que surgen,
sólo de dónde nacen:
vienen de lo más profundo,
del centro de la esencia,
donde brota mi existencia.
Este amor tan fuerte y puro
que mueve montañas y destruye muros,
que apareció en mi corazón
creándose de pronto
y prolongándose en el infinito,
siendo parte del cosmos de mi eternidad.
Porque quiero sentirlo siempre,
y que así también me correspondas.
Mágicos, entregados,
un poco temblorosos por la novedad,
un poco temorosos de no saber qué va a pasar,
pero caminando de la mano,
con el gesto de la verdad
en el semblante de nuestras caras.
Rostros sonrientes,
ojos brillando.
Así, el brillo será eterno.