En un banco del Parque
viendo pasar gente,
descubriendo los primeros
sentimientos sin razón
surgidos entre miradas
desentendidas y confusas
de querer entender
cómo se habían ido
a encontrar en ese lugar.
Finas y suaves gotas cayendo,
y sonrisas luciéndose,
producto de esos momentos
cargados de emoción.
El Parque era de ellos,
la ciudad, la lluvia,
hasta el colectivo.
El mundo lo era porque
las manos unidas
resplandecían en un brillo;
luz perenne,
haciendo a un lado
y combatiendo
a lo oscuro de vivir;
iluminando los colores,
para aguantar lo que venga;
fortaleza de ir juntos
donde sea, y más allá.
Parque
fue un
lunes, junio 17, 2013