Encender los sentidos,
sólo con una nota.
Acorde que viaja desde
esos estrambóticos panales,
resonando y resonando,
propagándose infinito
hacia cada trozo de mi piel,
provocando un danzar constante,
fluidos movimientos,
de las manos, de los pies,
de la cabeza,
los dedos,
los pelos.

Estremece
erizando los poros
de cada porción.
Parece una onda
expandiéndose
ganando cada vez más fuerza,
aunque debiera
descender su volumen,
y su densidad tendría
que caer sin arreglo,
son los arreglos
de los instrumentos
los que besan las mejillas,
la panza y las rodillas,
y llegan acompañados
de vibraciones interminables
que se extienden por la sangre
provocando, incesantes,
la eternidad del alma