Fuera de esa cabeza se siente.
No puede pensar.
En otra cosa no puede pensar.
Sólo inventa caminos;
¿cómo podrá
la corteza atravesar?
Necesita otra vez,
estar dentro.
Hay un vacío entre medio
y los ojos no saben
cómo mirar igual.
No hay certeza,
ni cuestionamiento válido.
Inunda la duda.
Volver a preguntar...
Se siente en vano,
y teme, profundamente,
por lo que se avecina.