Las personas, simplemente ingenuas, depositan su fe en ellos, para que ellos depositen sus vidas en la deriva, agrandando sus bolsillos, escondiendo los billetes en cada agujero, provocando así también agujeros en el sistema: agujereando, y emparchando; cortando y suturando; cavando y tapando. Hasta que de tanto esconder y ocultar, los estantes se derrumban ante el temblor de la verdad, y vidas inocentes cuestan las consecuencias de mandatos irresponsables, de seres desalmados, que luego de jugar a la ruleta rusa con las vidas de esos desamparados, se dirijen al lavabo y se lavan las manos.