A veces se hace tan difícil tener el control de las situaciones cuando el amor incondicional y la aceptación se vuelven convicciones tan fuertes... Y ante el miedo al fracaso y a provocar dolor, surge el llanto como aliviador. Pero amar, amar y ensanchar tanto el alma, se torna inmanejable, y amamos tanto, que la idea de perder ese amor se vuelve siniestra y... dolorosa.